Nuestra Historia, un legado de Hospitalidad

Para entender la verdadera esencia del Hotel Casa Santa Mónica, es necesario ir más allá de sus paredes y hablar de las personas que le dieron vida: Bernardo y Mariela Jiménez. Una pareja que trascendió el legado familiar y lo llevó más allá de las fronteras natales.

La historia se remonta a finales de 1800, cuando la bisabuela de Bernardo, Belinda convirtió su gran casona ubicada en el parque de Boyacá en Tuluá en un sitio de hospedaje que se convertiría en 1889 en el emblemático Hotel Tuluá, ubicado en la antigua edificación parroquial de la carrera 25.  Este histórico lugar sería administrado por casi 60 años por tu tía Carmelita Lozano Escobar, con una dedicación tan profunda que  el reconocido escritor y exalcade de Tuluá, Gustavo Álvarez Gardeazábal la inmortalizó con estas palabras:“Una matrona que vistió su soltería con una amabilidad sin límites.”

Es exactamente esa amabilidad sin límites que permanecería en la memoria de Bernardo, la que inspiró los primeros días del Hotel Casa Santa Mónica.

Mariela

El destino hizo que Bernardo encontrara en Mariela no solo al amor de su vida y su compañera para formar una familia, sino también a su mejor cómplice en sus proyectos de vida.  El Hotel Casa Santa Mónica nació en el lugar más íntimo de la pareja: su propio hogar. Bernardo y Mariela cedieron su casa (donde hoy funciona nuestra Sede Norte) para recibir a extranjeros que llegaban a la ciudad por motivos de trabajo. Su visión era clara: querían que estos viajeros no se sintieran como simples turistas, sino que encontraran un espacio céntrico, acogedor, muy fresco y donde verdaderamente se sintieran en casa.

Bernardo con una visión de negocios única y Mariela con el amor y la atención a los detalles, crearon a Hotel Casa Santa Mónica, que respira amabilidad, servicio en un legado sin precedentes. En el Hotel Casa Santa Mónica, cada sonrisa, cada taza de café y cada habitación preparada con esmero son nuestra forma de mantener vivo un legado centenario, engrandecido día a día por una familia extraordinaria.